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  • Antonio López compara el arte con la política: “En ambos hay mucho engaño”

    San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 30 jun (EFE).- El pintor y escultor Antonio López ha compartido este lunes durante un coloquio en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) su visión del arte como algo que se puede explicar, pero “no se puede demostrar”, porque como sucede en la política y en la religión, “hay mucho engaño”.
    “Es muy fácil mentir y siempre encuentras gente que te va a creer”, ha manifestado el artista en su intervención en el curso Tendencias Geopolíticas (VI), celebrado en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, donde ha conversado con el periodista Juan Luis Cebrián sobre la proyección de la pintura española en el mundo.
    Con su particular sentido del humor, López ha explicado que esto no sucede con científicos, “ni con Carlos Alcaraz», y sin embargo el artista, como el político, busca apoyo “como sea”.
    Preguntado por su perspectiva de la situación del país, López ha descrito la España actual como la España que pintaba Goya. “No ha cambiado nada”, ha apostillado.
    Por otra parte, el pintor ha debatido acerca de la religión en el arte, y ha confesado que, a su juicio, la imagen de la Esperanza Macarena de Sevilla, “esa de la que ahora habla todo el mundo”, la han restaurado mal, pero «la han creado muy bien» porque parece que no la ha hecho un artista, sino el pueblo.
    En esta línea, ha considerado que el artista español ha logrado expresar lo religioso “de verdad”, no desde el arte, sino “desde el corazón”.
    Durante su intervención, López ha hablado de dos esculturas en las que está trabajando actualmente, un cristo crucificado para la ciudad de Vitoria y otro, resucitado, para la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) en Madrid.
    Ambas son obras realizadas por encargo, ha aclarado, tras ironizar que un artista no se anima a esculpir un cristo «si no fuera un encargo».
    López, a sus 89 años, es considerado el máximo representante del movimiento realista español de la segunda mitad del siglo XX, y ha recibido galardones como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes; la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, concedida del Ministerio de Cultura, y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid.
    Su obra está expuesta en espacios de numerosos países, como en el Museo del Prado en Madrid, el MOMA de Nueva York, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Centro Georges Pompidou de París y el Nagasaki Prefectural Museum of Art en Nagasaki (Japón), entre otros. EFE
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  • El Gobierno catalán cree hay que resolver sin «sobreactuaciones» el caso de Sijena

    Barcelona, 1 jul (EFE).- La consellera catalana de Cultura, Sònia Hernández, espera que el Gobierno de Aragón «reconsidere» su decisión de retirarse del grupo de trabajo constituido para llevar a cabo la devolución de las pinturas murales del Monasterio de Sijena, una cuestión que desea se resuelva con «rigor» y sin «sobreactuaciones».
    En respuesta a una pregunta de la diputada de ERC Ester Capella, Hernández ha rememorado este martes en el Parlament que el Gobierno aragonés retiró a sus técnicos del grupo de trabajo, tras presentarse, como acordó por unanimidad el Patronato del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), un incidente de ejecución ante la jueza de Huesca que instruye el caso, el pasado 23 de junio.
    «Lo lamentamos profundamente -ha proclamado- y esperamos que reconsidere su decisión, porque este es un proceso extremadamente complejo y lo tenemos que poder resolver con rigor dentro de la legalidad y lejos de cualquier sobreactuación».
    Asimismo, ha indicado que ahora están a la espera del pronunciamiento de la jueza de Huesca para «poder estudiar los siguientes pasos a seguir».
    «Todo lo estamos haciendo con la única finalidad de preservar el patrimonio cultural, tal y como el museo ha hecho a lo largo de los últimos ochenta años, y lo continuaremos velando con toda la fuerza y convencimiento para su preservación», ha apuntado.
    En su intervención, después de que Capella aseverara que el caso «nada tiene que ver con el derecho ni con la preservación del patrimonio, sino con la catalanofobia», Sònia Hernández ha defendido el trabajo del gobierno de la Generalitat con respecto a la preservación del patrimonio catalán.
    Centrándose en el caso de las pinturas del Monasterio de Sijena, ha insistido en que hay que «abordar cuál es la mejor solución posible desde un punto de vista técnico».
    A su juicio, el MNAC tiene un órgano de gobernanza, en el que se integran el Ministerio de Cultura, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, así como un equipo directivo, a la vez que hay en el museo un «excelente» equipo de técnicos y profesionales.
    La sentencia, ha precisado, es «firme y obliga al MNAC a ejecutarla».
    También ha dicho, como ya hizo el pasado día 5 de junio, que se trata de abordar «cuál es la mejor solución posible desde un punto de vista técnico».
    A la vez, ha recordado que siempre ha dicho que el ejecutivo daría «pleno apoyo a la decisión que tomara el patronato del MNAC poniendo la conservación y la salvaguarda del patrimonio cultural por delante de todo».
    La intervención de la consellera ha coincidido con la información sobre que el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Huesca ha rechazado iniciar aún el proceso de ejecución forzosa de la sentencia que ordena al MNAC devolver las pinturas del Monasterio de Sijena, decisión que supedita a la falta de comunicación por parte de la Audiencia oscense de la resolución confirmatoria del Supremo. EFE
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  • Museo de Arte de Cataluña espera que el «riesgo cierto» evite trasladar la obra de Sijena

    Barcelona, 2 jul (EFE).- El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) espera que el «riesgo cierto» de que las pinturas del monasterio de Sijena pueden resultar dañadas evite finalmente el traslado a Aragón, como exige la sentencia del Tribunal Supremo, según ha explicado este miércoles el director del MNAC, Pepe Serra.
    En su primera intervención pública tras darse a conocer la sentencia, Serra ha explicado en conferencia de prensa que «el museo ya está preparando el escrito de oposición para cuando el Gobierno aragonés, previsiblemente, presente una ejecución forzosa de sentencia».
    En su escrito de oposición, el MNAC argumentará «el riesgo cierto de destrucción de la pinturas en el caso de que se extraigan y trasladen».
    Partiendo de la base de que «ya no se puede apelar, sino que ahora se debe discutir la ejecución de la sentencia», Serra ha advertido que este es «un caso único y sin precedentes», pero por la fragilidad del bien reclamado «no encaja una devolución en 20 días, como marca la sentencia».
    En el período voluntario de ejecución de la sentencia, ha añadido, se ha presentado ante la jueza de Huesca esta incidencia, que son «manifestaciones» sobre el riesgo que implica el traslado de las pinturas.
    El turno del MNAC
    «Cuando Aragón pida la ejecución forzosa, esta acción generará un turno de voz para el museo, en el que podremos aportar más documentación e informes, que ya hemos encargado como museo, así como los que elaboren los técnicos de cada administración».
    Serra ha expresado su «esperanza de que esta cuestión técnica se valore y se tenga en cuenta» y ha recordado que hay muchos precedentes de sentencias no ejecutables, entre las que ha mencionado la de la retirada de la grada del anfiteatro romano de Sagunto, que no se ejecutó por que podía destruir los restos romanos».
    El director del MNAC tiene claro que «los técnicos de Aragón no se encargarán de retirar las pinturas de Sijena», porque el condenado es el museo barcelonés, y «ellos no asumirán ese riesgo que estamos esgrimiendo», ha apuntado.
    Serra ha asegurado que, en ningún caso, le dirán a la jueza que necesitan más tiempo, sino que le pedirán que «sea valorado el riesgo objetivo, y que no se trata de una maniobra dilatoria».
    El relato
    En cuanto a sus argumentos sobre la llegada de las pinturas al MNAC ha afirmado: «Hay una cadena de legitimidad, contundente, que hace que las pinturas estén aquí, y no se puede hablar de expolio ni de nada que se parezca, porque fue un salvamento, un rescate patrimonial en tiempos de guerra, en circunstancias difíciles y que tiene que ver con el salvamento de un monasterio que estaba en el obispado de Lleida».
    En un anexo final de la sentencia se habla de unas pinturas profanas, que no estaban en la sala capitular sino al lado del claustro, que no se quemaron, y por tanto, «estas pinturas se podrán trasladar, porque además son de un tamaño más pequeño, y ya se están preparando los informes favorables», ha comentado Serra.
    El director ha subrayado que «las pinturas no han viajado nunca, solo lo hicieron fragmentos que se prestaron en determinadas condiciones y en una época en que no existía la conservación preventiva».
    Serra ha negado que ese pueda ser un argumento a favor del traslado de las pinturas porque «lo que se hacía antes no sirve para hoy, al igual que hoy no se pueden tocar las pinturas de Altamira, como pasaba hace unos años».
    Ha recordado que el bien del litigio tiene el máximo grado de protección en España, el BIC (Bien de Interés Cultural) y que se trata de «un bien fragilísimo, calcinado»; y la prioridad es «la preservación del bien, aunque sea un depósito».
    El riesgo de ejecutar la sentencia
    La incidencia de sentencia presentada por el MNAC se traduce, según Serra, en «la incapacidad técnica de cumplir la ejecución sin poner en riesgo muy grande las pinturas, o dicho de otro modo, cumplir la sentencia supondría someter a estos bienes a un riesgo muy grande de daños que serían irreparable».
    Ha aseverado el director del MNAC que lo que está expuesto en la sala XVI del museo «no son unas pinturas murales, sino que son vestigios materiales de una obra que se incendió y desapareció en 1936, que fueron arrancados con la técnica del ‘strappo’, montados en una tela de algodón y luego en un bastidor».
    La parte más gruesa de esos vestigios tiene un milímetro de anchura, pero la mayor parte tiene micras.
    Este «artefacto» es extremadamente frágil y no es comparable a las pinturas murales de la colección propia del MNAC -como las pinturas de Taüll-, que fueron arrancadas en condiciones normales, sin que se quemaran, pues el incendio de 1936 provocó reacciones químicas en las pinturas de Sijena.
    El conjunto de la sala capitular ocupa una superficie de 132 metros cuadrados, de los que un 35 % es una reintegración pintada por los hermanos Gudiol, quienes arrancaron las pinturas de Sijena sobre un soporte de escayola, una obra que es hoy un referente de la restauración, que también se debe preservar, ha apuntado Serra.
    Además de su sensibilidad a los movimientos, los cortes, la manipulación, el conjunto presenta un «problema enorme» químico: un cambio de temperatura o de humedad relativa que no sea controlada genera la formación de sales que elimina la pintura, como han podido experimentar en el laboratorio con una micromuestra de Sijena, en la que aparecieron cristales.
    Consciente de que la responsabilidad del museo no es solo resolver operaciones técnicas sobre la retirada y el traslado de las pinturas, sino también «garantizar su futuro», Serra ha dicho que «el museo no ha recibido acreditación técnica sobre el lugar de destino».
    Serra ha elogiado la decisión del patronato del MNAC de mantener viva la comisión de técnicos a pesar de que el Gobierno de Aragón ha retirado los suyos, y ha recordado que estos expertos «no darán opiniones, sino que harán informes que firmarán y de los que se responsabilizarán». EFE
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