Aranjuez (Madrid), 1 jul (EFE).- La subinspectora de los Mossos d’Esquadra Mercé U., arrollada en su huida por el autor del atropello masivo con furgoneta en Las Ramblas de Barcelona en 2017, ha relatado este martes su vivencia y ha manifestado: «Me quedó un sentimiento de impotencia y de soledad que no me ha abandonado nunca».
Mercé U. ha participado en el curso de verano ‘La amenaza yihadista para España’, organizado en el campus de Aranjuez (Madrid) por la Universidad Rey Juan Carlos y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.
El curso ha concluido con los testimonios de Mercé U. y de Marisol Pérez Urbano, recientemente nombrada presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que perdió a su hijo mayor, un joven universitario, en la estación de Atocha de Madrid en los atentados cometidos el 11 de marzo de 2004.
Mercé U. ha expuesto cómo en la tarde del 17 de agosto de 2017, cuando ella era sargento, les avisaron de que tenían que realizar uno de los controles de la operación Jaula después de que un hombre hubiera cometido el atropello múltiple con una furgoneta en Las Ramblas de Barcelona.
Se trataba de Younes Abouyaaqoub, que en su huida había robado un vehículo con el que arrolló a la agente caudándole graves lesiones y que fue localizado y abatido cuatro días más tarde por efectivos de este mismo cuerpo en Subirats (Barcelona).
«Estábamos en la avenida Diagonal de Barcelona y al salir del coche patrulla sentí el impacto, noté el vehículo encima de mi pierna, me lanzó, caí al suelo aturdida, se hizo la oscuridad, pasaron las fotos de mis hijos por mi cabeza, oí disparos y pensé si eran ellos o nosotros, intenté coger la pistola pero no me podía mover, estaba sangrando por la boca y me desvanecí de nuevo», ha detallado.
Al recordar los instantes posteriores al atropello que sufrió ha dicho: «Me sentí impotente y sola, con un sentimiento de soledad que no me ha abandonado nunca».
La subinspectora ha puesto de manifiesto el largo proceso de recuperación que tuvo en casa con dos hijos, uno en el instituto y otro en el colegio, con compañeros suyos, algunos musulmanes, que le preguntaban si su madre era la agente que se había salvado y sin saber si podía haber miembros de la célula terrorista que siguieran en libertad.
«Las cosas se difuminan, los recuerdos son cada vez mas suaves y tenues, ya volví a trabajar, consigo ir a detener a personas y mi cabeza se olvida de pensar si pueden ser terroristas aunque no consigo superar el estrés postraumático cuando veo que viene un coche de frente», ha narrado.
Para Mercé U. lo más importante que se puede hacer por las víctimas del terrorismo es no olvidarlas y ha recordado que el problema yihadista «no es algo de Afganistán o del Sahel sino que lo tenemos aquí».
Y ha hecho un llamamiento a los medios de comunicación para que sean sensibles en el uso de imágenes ya que sus hijos tuvieron que ver imágenes suyas cuando estaba tendida en el suelo en un charco de sangre.
Por su parte, Marisol Pérez Urbano ha recordado lo duro que fue la muerte de su hijo cuando se iba como un día más a la Universidad y ha lamentado el uso que algunos políticos hicieron de las víctimas, así como «las mentiras» del entonces Gobierno del PP sobre la autoría de los atentados del 11-M.
Ha estimado que quizá a los terroristas condenados por estos hechos se les ha impuesto menos penas que las que merecían pero también cree que «hay responsables políticos que han ensuciado el suceso y la memoria de las víctimas que se han escabullido». EFE
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