Madrid, 2 jul (EFE).- La avanzada edad es un factor de riesgo para las víctimas de la violencia de género. El 13,3 % de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España desde 2003 tenían más de 60 años, como Dolores, de 86 años y asesinada presuntamente por su marido en Asturias.
Son 176 los feminicidios de víctimas mayores de 60 años desde 2003, el último el de Dolores, perpetrado en Pola de Laviana este miércoles.
La dependencia, la discapacidad, la enfermedad mental y la tercera edad constituyen situaciones de extrema vulnerabilidad en la violencia de género. Sus víctimas están más aisladas y normalizan el maltrato, carecen de autonomía y muchas veces su única alternativa es estar a expensas de sus agresores.
Son muchos los factores que dificultan la detección del maltrato machista y que puedan pedir ayuda: el maltratador siempre está presente, no existe autoconciencia de ser víctimas, no disponen de medios económicos ni alternativas de futuro, se produce una banalización de las violencias en ocasiones incluso por parte de sus familias.
Las creencias religiosas, los roles de género muy pronunciados y la vergüenza también son factores que influyen a la hora de solicitar ayuda.
Evidencia de ello es la infrarrepresentación de las mujeres mayores entre las víctimas que han denunciado a sus agresores: los casos activos de víctimas mayores de 65 años en el sistema policial VioGén constituyen un 2,3 % del total (2.352 de 102.575 casos), pese a que más de uno de cada diez feminicidios tiene por víctimas a mujeres mayores de 60.
La violencia de género en la tercera edad tiene especificidades que la diferencian de aquella que se ceba con mujeres más jóvenes: las víctimas sufren maltrato durante décadas -se llega a cronificar hasta 50 años- y no son conscientes de la violencia porque la han normalizado desde jóvenes.
No sólo ellas, también sus entornos han normalizado el maltrato hasta el punto de que llegan a ser un obstáculo para que la víctima pueda salir de esa situación porque se oponen a la ruptura o minimizan los efectos de la violencia y los confunden con la vejez: por ejemplo, la mala salud o un estado emocional deteriorado.
La violencia machista contra mujeres dependientes y víctimas que atienden a un maltratador enfermo son dos de las casuísticas más complejas para salir del maltrato.
En el caso de Dolores, asesinada en Asturias por su marido de 90 años, presentaba proceso degenerativo cognitivo.
En un diagnóstico que elaboró el Ayuntamiento de Madrid sobre este maltrato en mujeres mayores de 60, se descubrió que ser cuidadora o ser cuidada por el agresor es una de las causas que mantienen a las víctimas en los hogares violentos.
En muchos casos, las víctimas tienen movilidad reducida y no pueden siquiera salir de casa para pedir ayuda.
El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista y sus entornos las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es; también se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600000016, y los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10.
En una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062) y en caso de no poder llamar se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización. EFE
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